La exfoliación es la eliminación de las células muertas. La piel realiza este proceso de forma natural cada veintiocho días mas o menos; pero a medida que envejece, éste proceso se ralentiza. Entonces las células muertas se quedan en la superficie y las nuevas no tienen espacio para crecer. El resultado es una piel cenicienta áspera. La exfoliación evita que se taponen los poros y se formen puntos negros. También prepara la piel para que absorva mejor los cosméticos y la deja muy suave. La exfoliación puede ser química o mecánica. La que nosotras podemos manejar es la segunda, la mecánica, que se lleva a cabo mediante masajes circulares con cremas que contienen microesferas de arrastre, que desincrustan las escamas de la piel y que después se eliminan con agua. Se debe realizar a partir de los dieciocho años, si se padece de estrés o cansancio, o si se maquilla a menudo el rostro. También deben practicarse la exfoliación las personas que permanecen durante muchas horas en locales cerrados, o donde la ventilación no es adecuada. Una piel sensible cada quince días, una piel seca, una vez a la semana, y si nuestra piel es grasa, dos o tres veces por semana. Ojo si nuestra piel es muy seborreica, es decir, con muchos granitos, debemos acudir a un especialista, a un dermatólogo, para que nos trate la piel desde un punto médico, no a nivel estético.
Dejar un comentario