1. Lava y seca tus manos.
2. Usa una lima de cartón de doble cara, evita limar las esquinas de las uñas ya que esto puede debilitarlas.
3. Comienza a dar forma a las uñas. La forma más popular es la ovalada, pero puedes elegir la que más se adapte a tu mano y a la forma de los dedos.
4. Para comprobar que tus uñas están bien limadas, no deben engancharse en ninguna tela.
5. Aplica un ablandador de cutículas, dejando actuar un minuto aproximadamente.
6. Mete las manos en un recipiente con agua tibia y remoja unos minutos.
7. Con suavidad, empuja hacia atrás las cutículas.
8. Aplica loción de manos y comienza a masajear la palma de la mano con el pulgar de la otra mano. Esto ayudará a que la sangre circule.
9. Antes de pintar las uñas, éstas se deben limpiar y la forma más sencilla de hacerlo es con un palillo de naranjo envuelto en algodón.
10. Pinta tus uñas con normalidad y deja reposar durante un minuto o así antes de aplicar la segunda capa.
Consejos:
El esmalte de uñas se puede guardar en el frigorífico para conservarse en perfecto estado.
Para evitar que se pegue la tapa, pon un poco de vaselina.
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