La comida provoca una liberación de insulina. La insulina interfiere con la movilización de la grasa corporal. Cuanta menos insulina tenemos es por la mañana, así que por ello se quema más grasa corporal cuando realizas ejercicio por la mañana. También hay menos hidratos de carbono (glucosa) en la sangre cuando te despiertas tras una noche de ayuno con lo que, cuánta menos glucosa disponible, más grasa quemarás.
Ten en cuenta que si comes inmediatamente antes de una sesión de ejercicios, tienes que quemar lo que acabas de comer primero antes de llegar a la grasa corporal almacenada, y además, la insulina se eleva después de una comida.
Hacer ejercicio por la mañana también te carga de energía para el resto del día y te regula el apetito para el resto del día. Procura no consumir gran cantidad de carbohidratos por la noche, e intenta comer 5 veces al día.
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